Temblando, por un momento me tuviste
suave acariciaba el viento aquellos lindos labios,
adivinaste mi deseo y sin querer fuiste mi sueño,
me provocas tan solo el dulce aliento que desprende tu mirada,
tus ojos me derriten y me rindo ante tus besos,
aquellos que me diste cuando el cielo era tu dueño,
cuando en fabula pintada era yo quien te deseaba,
cuando el arte de quererte se esculpía entre mis ganas.
Eres la razón, de mis letras bien inciertas
de la musa que llevo entre mis versos,
eres la mañana y también la noche cuando callas,
eres primavera y el nacer de un nuevo día,
Eres el invento que en mi mente no descansa:
tan real como la voz de tus palabras,
tan presente como el aire de tu alma,
tan sólo estás aquí, en vida y por mi suerte,
estás por ti, porque te quiero y te demuestro
que eres la razón del final de mi desvelo.
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